Entre una
de las playas preferidas se encuentra Buyé, en el oeste de Puerto Rico, Cabo Rojo.
Es un lugar paradisiaco, inigualable.
En pleno invierno, tuvimos la oportunidad de visitarla nuevamente. La claridad de sus aguas cristalinas invita a
estar allí el resto de la vida. Eso sin
hablar de la calidad de las personas que allí habitan. Su hospitalidad,
amabilidad y el sentido de acogida nos provoca a continuar enamorándonos cada
día más.

